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miércoles, 07 de julio de 2010
Un tanque contra incendios
Las Provincias

Términos militares como tanque, carro de combate, bombas de racimo, misión, objetivos o balística no tienen por qué significar muerte o destrucción. También pueden perseguir justo lo contrario: salvar vidas. Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de València (UPV) ha adaptado diversas técnicas de combate a una de las tareas más arriesgadas que se realizan en campo abierto: la extinción de incendios.
La técnica es compleja, pero la explicación sencilla. Un vehículo de iguales características que un cañón de guerra dispara proyectiles que, en lugar de explosivos, van cargados de agua. El objetivo es el incendio; la misión, salvar el bosque y, en su caso, a una población cercana; y las armas, bombas de racimo que lanzan redes de las que penden botellas repletas de líquido y que explotan con el calor. Se trata del proyecto Pyro y su cometido principal es cubrir las deficiencias de las actuales técnicas de extinción de incendios.
Existe una importante reducción en la efectividad de los recursos cuando el medio de extinción debe realizar tareas de abastecimiento. Tanto medios aéreos como terrestres invierten más de la mitad de su tiempo en el aprovisionamiento, lo que obliga a utilizar más medios y, por tanto, crecen los costes.
El vehículo experimental sería ideal para afrontar la actual campaña de verano, que se espera complicada debido al crecimiento de la vegetación en zonas boscosas, uno de los principales combustibles de los incendios. Esto se debe al año excepcionalmente húmedo que ha vivido la Comunitat. Sin embargo, el proyecto se encuentra en fase experimental, por lo que las brigadas forestales deberán continuar con los medios habituales.
Pyro plantea un vehículo de extinción que puede recargarse con camiones convencionales. Además de una mejora de la efectividad, esto permite alejar a los profesionales de las llamas, evitando así situaciones de riesgo. El diseño está basado en las bombas racimo, compuesta por muchas cargas de menor tamaño unidas entre sí por una red que las distribuye y permite su adaptación a la forma de la parte superior de la vegetación.
Las cápsulas son 100% biodegradables y contienen además productos retardantes que potencian la capacidad de extinción del agua. Una vez situadas sobre los árboles, su apertura se produce de forma automática cuando la temperatura sobrepasa los 80 grados. La complejidad de un cañón es reducida, convirtiéndolo en un sistema económico que necesita un mantenimiento mínimo y unas infraestructuras reducidas. Por ello, es accesible a un mayor número de instituciones públicas y privadas.
Además, los expertos del campus proponen crear estaciones permanentes, ideales para la protección de parques naturales o zonas protegidas. «Nuestra propuesta es adaptar tecnología militar al campo de la extinción, no introducirla sin modificación alguna. Básicamente, un diseño sostenible mediante sistemas biodegradables e inocuos para el medio ambiente», explicó José Luis Liz, responsable del proyecto. Todo este diseño se ha realizado a partir de un minucioso estudio de la actual situación de los sistemas para sofocar las llamas. Según los investigadores de la UPV, las principales carencias se centran en la enorme peligrosidad que suponen las operaciones de ataque aéreo y el riesgo al que se expone el personal de tierra.
Sin apoyo institucional
Por otra parte, la orografía del terreno limita muchas veces el acceso a los medios terrestres y la climatología condiciona la puesta en marcha de hidroaviones y helicópteros, que no pueden trabajar con viento, baja visibilidad o durante la noche, por ejemplo. La complejidad y sus enormes gastos quedan especialmente patentes durante las épocas en que son más necesarios. Además, en raras ocasiones (menos del 3%) incorporan agentes retardantes.
Mediante el posicionamiento estratégico de la tecnología que presenta Pyro se posibilita la inmediatez en el inicio de las operaciones. Actualmente, los responsables de Pyro están a la espera de realizar las últimas pruebas con fuego real, para lo que necesitan ampliar la financiación. «Pero estamos encontrando un nulo interés por parte de las Administraciones», señaló Liz.